martes, 6 de marzo de 2012

La plaza de los niños

La plaza es un útero yermo
que pare niños con olvidos
tiene senos de cebada y poxirám
y una iglesia con demonios
que por las noches
violan mandamientos

La plaza es una madre lujuriosa
que arrastra a sus hijos
al camino de la nada

¡!! Y ahí van, hacia el subte,
con su arma de polietileno!!!.

Ese pozo negro los devora
y luego los vomita
saciados de delito.

Graciela Messana 2004

domingo, 8 de enero de 2012

El patio

en el patio...
entre el brillo de las baldosas
las luces cuelgan como luciérnagas
de la parra


...

se han dispuesto algunos caballetes
que funcionan como mesa principal

la noche trae misterio y ansiedad

esas trenzas que trenzan
moños con puntillas
habitan una niñez
en la inconciencia

las tías, en la sala
ya comentan...

en un ángulo,
el winco despliega una canción
el patio espera...

por el hueco que se abre, se ve
a la abuela...
corre a agarrar los licores del
cristalero...

¡¡¡ allí donde los niños
bailaron para ella canciones españolas !!!

todavía no han llegado
los invitados...

una joven canta;
"fuiste mía un verano"
y se agita...

le falta tiempo por vivir

Huecos

abrir la puerta
entre los recuerdos
y nada...

como si un viento
la hubiera disipado

recorrer los sitios
buscar
lo que quedaba
...
un hilo suelto
sobre la máquina de coser

una montañita de harina,
olvidada sobre la mesa principal

algo, con su olor preciso

ese día y otros
andábamos sin atrevernos

y así  transcurríamos

Certeza

Me vistieron de amarillo
con zapatos de charol
y me dijeron
que no debía llorar.

Me tomaron de la mano
y volé sobre la vereda de la fábrica
hasta la mortaja de mi madre.

Recorrí la habitación
con flores y un cristo que me miraba
mientras, en el vestíbulo,
resonaban los gritos de mi abuela.

Recuerdo que me izaron
como aeroplano en el aire
y sentí el frío de su rostro..

Se la llevaron de mañana
por un largo camino
hacia un lugar con cruces
y allí la abandonaron
muy lejos de mis besos.

a veces regreso...

a veces regreso
al sitio
donde me dejaste
vuelvo sin permiso
con la obviedad de mis
días disponibles
como un juguete  regreso
a profanar los ciclos
a desquitarme de las horas
omitidas
más sólo encuentro
algunos rastros
desechos  que las aves
me han dejado
una fracción de tu imagen
y piedras
en un ritual mezquino

pero hay un hilo
cuerda lúcida que acodo
a mis deseos
como si fuera un camino

Otros inviernos

son  las cinco de la mañana, el tren
desliza un espejo frenético por
los rieles
el paisaje, oscuro, pasa inadvertido
el cielo amenaza con tormenta
los sueños van muriendo lentamente
y yo pienso:


¿éste es el mundo?. ¿desmedido?
¿un mundo sin reemplazo?

de pié, el pasillo,
es una sucesión de lugares
imaginarios

los brazos de mi padre
por encima de mis hombros
me calman

allá, en la ciudad, nos espera
el mismo hotel de todos los inviernos,
el hotel que da al mar

otros inviernos, cuando
cada noche me desvestía,
veía a mi madre aparecerse
entre las olas
la sombra desnuda de su cuerpo
se acercaba hasta mi cuarto
entonces yo le preguntaba:

¿éste es el mundo? ¿desesperado?
¿cómo una fiesta, en su huracán de estrellas?

G. M.

Ella

mi madre ponía agua de arroz
in the glass
para calmar todos mis miedos

yo la miraba
lejana
con ojos de telescopio
ella esparcía harina por el aire
y endulzaba los días
y las tardes
ataba un delantal a su cintura de avispa
y hacia un moño
para no mancharse de rabia
ella se fue yendo despacio
dejando
sólo huecos por la casa