Me vistieron de amarillo
con zapatos de charol
y me dijeron
que no debía llorar.
Me tomaron de la mano
y volé sobre la vereda de la fábrica
hasta la mortaja de mi madre.
Recorrí la habitación
con flores y un cristo que me miraba
mientras, en el vestíbulo,
resonaban los gritos de mi abuela.
Recuerdo que me izaron
como aeroplano en el aire
y sentí el frío de su rostro..
Se la llevaron de mañana
por un largo camino
hacia un lugar con cruces
y allí la abandonaron
muy lejos de mis besos.
la lluvia
ResponderEliminarentre carrozas de cristal
que la veneraban
hizo que mi padre
me amara más que nunca
Qué encanto tendrá la lluvia ?
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