domingo, 8 de enero de 2012

Certeza

Me vistieron de amarillo
con zapatos de charol
y me dijeron
que no debía llorar.

Me tomaron de la mano
y volé sobre la vereda de la fábrica
hasta la mortaja de mi madre.

Recorrí la habitación
con flores y un cristo que me miraba
mientras, en el vestíbulo,
resonaban los gritos de mi abuela.

Recuerdo que me izaron
como aeroplano en el aire
y sentí el frío de su rostro..

Se la llevaron de mañana
por un largo camino
hacia un lugar con cruces
y allí la abandonaron
muy lejos de mis besos.

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