domingo, 8 de enero de 2012

Otros inviernos

son  las cinco de la mañana, el tren
desliza un espejo frenético por
los rieles
el paisaje, oscuro, pasa inadvertido
el cielo amenaza con tormenta
los sueños van muriendo lentamente
y yo pienso:


¿éste es el mundo?. ¿desmedido?
¿un mundo sin reemplazo?

de pié, el pasillo,
es una sucesión de lugares
imaginarios

los brazos de mi padre
por encima de mis hombros
me calman

allá, en la ciudad, nos espera
el mismo hotel de todos los inviernos,
el hotel que da al mar

otros inviernos, cuando
cada noche me desvestía,
veía a mi madre aparecerse
entre las olas
la sombra desnuda de su cuerpo
se acercaba hasta mi cuarto
entonces yo le preguntaba:

¿éste es el mundo? ¿desesperado?
¿cómo una fiesta, en su huracán de estrellas?

G. M.

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