son las cinco de la mañana, el tren
desliza un espejo frenético por
los rieles
el paisaje, oscuro, pasa inadvertido
el cielo amenaza con tormenta
los sueños van muriendo lentamente
y yo pienso:
¿éste es el mundo?. ¿desmedido?
¿un mundo sin reemplazo?
de pié, el pasillo,
es una sucesión de lugares
imaginarios
los brazos de mi padre
por encima de mis hombros
me calman
allá, en la ciudad, nos espera
el mismo hotel de todos los inviernos,
el hotel que da al mar
otros inviernos, cuando
cada noche me desvestía,
veía a mi madre aparecerse
entre las olas
la sombra desnuda de su cuerpo
se acercaba hasta mi cuarto
entonces yo le preguntaba:
¿éste es el mundo? ¿desesperado?
¿cómo una fiesta, en su huracán de estrellas?
G. M.
el mar tuvo miedo
ResponderEliminarde salpicar tu alma
Mis primerísimos años
Eliminarescurridizos
como la arena en la playa
conocieron esa sal
malvada
con la que el mar
ha esfumado a mi madre
Muy buen poema.
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